Es 3 de octubre de 2018 y aquí empieza mi aventura.
El viaje ha sido largo y he tenido tiempo de pensar en muchas cosas, no negaré que me he topado con diferentes temores.
¿Me habré olvidado algo?
¿He planificado bien el viaje?
Y así podría no parar de hacerme preguntas, pero por otro lado, hay fuerzas mayores que me tranquilizan, debo ir día a día y vivir cada momento, se que va a ser una experiencia única y porque no, la primera de muchas.
Después de estar sentado muchas horas, lo primero que me apetece al llegar a Río es pasear.
Quiero caminar un poco, estirar las piernas, disfrutar de las primeras sensaciones en la ciudad.
Y como no, lo primero que se me pasa por la cabeza es, la playa.
Y si hablamos de playa y Rio lo primero que me viene a la cabeza es Copacabana e Ipanema.
Son dos de las playas más famosas de Río y no puedo evitar la tentación de visitarlas.
En primer lugar recorro Copacabana, sin mucho que hacer simplemente disfrutar de su ambiente y esquivar el bullicio de la gente.
Libero las tensiones del viaje paseando por una acera llena de dibujos, me voy cruzando con mucha gente algunos caminando, otros paseando y unos pocos patinando o en bici
Desde luego el océano forma parte importante en la vida de la ciudad, no solo por el turismo que disfruta de sus playas cada año, si no, también de algún modo es importante en el estilo de vida de todos los cariocas.
De un lado tengo se alzan numerosos edificios de un tamaño considerable, contrastan con las vistas espectaculares que tengo de las playas de arena blanca del otro lado, Copacabana se extiende en forma de luna desde el fuerte de Copacabana, hasta el Morro de Leme.
Camino dirección sur hasta Ipanema, pero antes de llegar tengo que hacer una parada obligatoria para visitar el fuerte de Copacabana.
Me adentro en la monumental construcción, por dentro básicamente encontramos un museo, donde se puede aprender la historia militar de la bahía y la influencia que ha tenido el fuerte en ella, la visita continúa hasta llegar al búnker, la parte más importante del fuerte.
Ha muchos les pueden parecer visitas interesantes, y no digo que no, siempre es importante saber de dónde venimos, pero de toda la visita me quedo con las fabulosas vistas que hay de toda la bahía y el descanso del ruido de la ciudad.
Entrando en Ipanema, me transmite sensaciones diferentes a Copacabana.
La primera imagen que tengo de ella, es la de una playa más limpia y mejor cuidada. Con un aspecto más moderno y elegante, a primera vista se nota la diferencia social de las dos playas.
En la variedad está el gusto y así es como podríamos definir Ipanema, tanto a nivel de restaurantes, cafés y tiendas, como en los ambientes que puedes encontrar dentro de la playa.
Está dividida por diferentes ambientes que están separados por “postos”, sólo tienes que buscar cual es el ambiente que prefieres para disfrutar bronceándose al sol de Río.
Y como no, no podía faltar el fútbol en las playas de Brasil, así como el vóley.
Está claro que el fútbol se vive con una alegría que nunca he visto en otro lugar.

Categorías: Brasil

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