Los morros sobre el mar son una insignia del paisaje único de Río de Janeiro. El morro Pan de Azúcar, es junto al encantador Corcovado, uno de los emblemas de la ciudad, y visitarlo es un paseo obligado para quienes desean visualizar el panorama más bonito de la capital carioca. El morro se localiza en el barrio de Urca, sobre la Playa Vermelha.

Situado a orillas de laBahía de Guanabara, en una península extendida sobre el Océano Atlántico, el morro Pan de Azúcar es el único de los varios monolitos existentes en Rio que se emplaza exactamente sobre el mar. Esto le confiere un encanto incomparable, sumado a la espectacular vista disfrutable desde sus 396 metros de altura. El pico es de granito y cuarzo, y está cubierto por la frondosa vegetación atlántica de la región.  

El origen del nombre responde a dos teorías. Para algunos proviene de la similitud del morro a los antiguos panes de azúcar, de forma redondeada. Para otros, la denominación deriva del tupí-guaraní «Pau-nh-acuqua», qué quiere decir “la alta colina”. Sea cual sea la raíz de su designación, lo cierto es que el morro ha fascinado desde hace siglos a quienes pisan Rio de Janeiro, siendo el centro desde el cual se edificó la ciudad en el siglo XVI. Este icono carioca sigue acaparando hoy la atención diaria de miles de  personas que recorren sus laderas y disfrutan la vista desde su cumbre.

Este paseo puede realizarse en dos modalidades igualmente atractivas: escalando o tomando el teleférico. La aventura y la emoción están aseguradas en cualquiera de los dos trayectos, ofreciendo la oportunidad única de sentir Río de Janeiro a los pies.

El célebre teleférico del Pan de Azúcar

Quienes prefieren disfrutar las apasionantes vistas desde las alturas en condiciones de absoluta comodidad no pueden perderse el paseo en el Teleférico de Pan de Azúcar, más conocido por su nombre en portugués: «Bondinho do Pão de Açúcar». Construido en 1912, se trata del primer teleférico de Brasil y el tercero en instalarse en el mundo. Su gran popularidad (ya ha transportado en total unas 50 millones de personas) lo define como uno de los sellos indiscutibles del turismo carioca.

El recorrido dura unos 7 minutos desde la estación en la Plaza General Tiburcio, y consta de dos tramos: uno hasta el Morro da Urca y otro desde allí hasta la cumbre del Pan de Azúcar. Los amplios cristales de la cabina permiten admirar, durante todo el trayecto, postales fantásticas de la ciudad, sus playas y su mata atlántica.  

Si bien la llegada a lo alto del Pan de Azúcar es el gran objetivo, en la plataforma de Urca hay magníficos miradores con vistas de 360 grados. Allí también hay a disposición restaurantes y puestos de comida a precios accesibles, además de locales con souvenirs y servicios sanitarios.   

Los boletos para ambos tramos se adquieren en la Estación del Teleférico, en la Avenida Pasteur 520, barrio de Urca. El paseo hasta el Pan de Azúcar tiene un valor de 53 dólares para los adultos y 26 dólares para niños menores de 12 años. Los menores de 5 años viajan gratis. Las salidas son diarias, entre las 8 y las 20 horas, con salidas cada 20 minutos. El último descenso desde el Morro da Urca parte a las 21 horas. Durante la temporada alta, se recomienda llegar temprano en la mañana para evitar las largas colas que pueden producirse. Por supuesto, los paisajes del atardecer y la noche son espectáculos por los que bien vale la pena esperar.

Categorías: Brasil

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